Reflexiones de una Yoguini en tiempos revueltos

Nos encontramos en un año de cambios continuos, miedo e incertidumbre, en el que todo parece que se ha vuelto del revés y en el que a todos nos están pasando cosas que nos sacan de nuestra zona de confort.

Es como si se nos estuviera poniendo a prueba a nivel global. Como si se quisiera medir nuestra capacidad de reaccionar y adaptarse a situaciones nuevas e inesperadas.

Yo como profesora de Yoga intento aplicar esta filosofía a mi vida personal y siempre invito a mis alumnos/as a buscar similitudes entre la práctica física (cuando estás en tu esterilla) y aspectos de nuestro día a día; llevar la práctica fuera del ”matt” o de la sala de yoga.

Por ejemplo, me gusta comparar esa capacidad de adaptarse a lo nuevo con la “flexibilidad”. Ser flexible no se trata sólo de hacer un “Spagat” perfecto sino de la flexibilidad también en nuestra mente, de ser capaz de salir de nuestra rutina y hacer los cambios precisos sin que esto afecte nuestro estado anímico.

A mí, como a cualquier hijo de vecino, también me han pasado cosas estos últimos meses que han descolocado el ritmo de vida que llevaba. Esto, aunque forzado, me ha hecho parar a reflexionar, a darme cuenta de cómo lo estoy viviendo (física y psicológicamente), cómo me estoy adaptando a lo que se me va presentando.

Si el Yoga me ayuda a augmentar la flexibilidad de mis músculos, o si va más allá.

Andar por el camino del yoga es transformados a muchos niveles, sobre todo a nivel personal y espiritual. Por supuesto me ha hecho cambiar la manera de percibir mi realidad, me ha hecho ser más flexible a nivel mental, a conocerme más a mi misma, me ha ayudado a no apegarme a situaciones, personas o aspectos materiales. El desapego es uno de los “Yamas” o principios del Yoga y se llama “Aparigraha”.

Pero dejando aparte tecnicismos de la Filosofía del Yoga, lo que quiero decir con todo esto es que sí es posible aplicar Yoga a tu día a día.

No es necesario forzar nada, solo fluir con la vida y disfrutar de este camino espiritual, sin expectativas, soltando y confinando que el Universo nos traerá las situaciones adecuadas y necesarias para nuestro crecimiento personal.

Y un día te pasará como a mí, que te maravillarás con la Magia del Yoga, serás consciente de todo lo bueno que nos regala y lo que está por venir.

Haz Yoga con tu cuerpo y con tu mente. Fluye, suelta y confía, el Universo proveerá.

Namasté


Soy Yoga

Lucía es maestra de yoga basada en Onil donde imparte sus clases regulares presenciales. 

También la encontraréis en su canal de YouTube Soy Yoga. 


El Diario de Yoga

Para leer más, regrese al Diario de Yoga.

Imagen por defecto
Lucia Berbegal Vazquez
Artículos: 1